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Carstens, Banxico, Hacienda: economía otra vez manejada desde Los Pinos

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Por: Carlos Ramírez/ Indicador Político
05 de Diciembre 2016
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El ensayista y poeta Gabriel Zaid resumió en pocas palabras (en el prólogo a La economía presidencial 1987) el significado de la decisión del presidente Echeverría de quitar a Hugo B. Margáin como secretario de Hacienda en 1973 y poner a José López Portillo para enfilarlo hacia la candidatura presidencial:

–Desde mayo de 1973 (la economía) se maneja desde Los Pinos, como dijo (para tranquilizarnos) el presidente Luis Echeverría. Así fue, y así nos fue.

La inexplicada salida de Agustín Carstens de la gubernatura del Banco de México –aun por causas familiares forzosas– tiene el significado político de una disputa por la definición, conducción y evaluación de la política económica entre el sector gubernamental central (Hacienda y Desarrollo Social) y el sistema de control de variables (Banxico).

En los hechos, la autoexclusión de Carstens significaría el fin del ciclo de la autonomía del Banco Central decretada por el presidente Salinas en 1994 en consonancia con el Tratado de Libre Comercio con EU y Canadá y el regreso al uso de la política monetaria por razones de presiones sociales.

En los espacios de los analistas políticos, económicos y empresariales la decisión de Carstens tuvo el escenario previo de la reunión del presidente Peña Nieto con los priistas para incorporar al consejo político nacional –la élite del poder– a su gabinete, incluyendo al exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, como un movimiento estratégico ya en el escenario de la designación del candidato presidencial priista para 2018.

Y ahí fue más que significativa la presencia del secretario de Hacienda actual, José Antonio Meade, en su condición de no militante priista pero sí activo en los espacios sucesorios del sistema del partido. En ocasiones anteriores, los secretarios de Hacienda se habían abstenido de actos partidistas por razones de su cargo. En medio de la crisis económica de largo final de sexenio, los operadores de la política económica se movieron en el territorio del PRI.

La autonomía del Banco de México fue una condición positiva del Tratado de Libre Comercio. La estabilidad macroeconómica de México tenía que pasar por decisiones técnicas y no políticas, cuando en el pasado los gobiernos aprobaban aumento de circulante para financiar el gasto público y ese aumento de gasto se convertía en demanda ante una oferta restringida; así entró el país en 1973 en el ciclo perverso de circulante-inflación-devaluación.

El problema no era el gasto público social, sino su financiamiento por la vía no sana de la impresión de billetes, eludiendo desde entonces la indispensable reforma fiscal. El desarrollo estabilizador 1954-1970 controlaba la inflación vía el circulante –decisión monetarista técnica– para mantener bajo y fijo el tipo de cambio. El ciclo inflacionario comenzó en 1973 cuando el Banxico arrancó la impresión de circulante por razones políticas.

El perfil técnico de Hacienda se mantuvo de 1988 a 2009, cuando el presidente Calderón desplazó a Carstens para poner a Ernesto Cordero (como Echeverría) no por capacidad técnica sino como precandidato presidencial.

Videgaray y Meade en el sexenio de Peña Nieto tiene el mismo cariz de precandidatura presidencial. Los tres gobernadores del Banxico desde su autonomía –Miguel Mancera Aguayo, Guillermo Ortiz y Carstens– habían defendido la autonomía ante las presiones de Hacienda.

La explicación de la salida de Carstens y el regreso de la economía a Los Pinos se entenderá en el próximo informe anual de Banxico.

Política para dummies: La política es, debe ser, el reino de la claridad, cuando menos para el político.

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