Capital Puebla
UnidadInvestigación
| | |

Crisis de desconfianza

Crédito:
03 de Octubre 2017
|

Por: Antonio Navalon

El pueblo de México tiene por delante muchos desafíos, muchos hitos y muchos problemas.

Pero ahora, después de todas las crisis, los terremotos y los huracanes que hemos enfrentado, rezando a la Guadalupana para que nos dé un poco de paz; el principal desafío que tiene el país no sólo es reconstruir las ciudades y acabar con la corrupción, sino además será necesario articular un puente entre unas autoridades cuestionadas, desprestigiadas y ausentes, y un pueblo que a pesar de tener buenas intenciones y salir a rescatar a los suyos de entre los escombros, no tiene los mecanismos efectivos de trasladar todo eso como acción de gobierno.

Por su parte, los políticos tendrán el desafío de saber cómo diseñarán a partir de este momento sus campañas de cara al proceso electoral de 2018. Pero mientras tanto, mientras estamos ahí, la administración del día a día es lo que importa.

En ese sentido se ha producido una fractura casi insalvable que si se sigue ignorando y no se trabaja en repararla puede producir una crisis permanente en todo el país con situaciones que pueden ir desde la ineficiencia, hasta la anarquía o inclusive hasta el nacimiento de un Estado paralelo.

Y es que, todo lo que no consiguió el narco, ni los más de 120 mil muertos que se produjeron desde aquel diciembre de 2006 hasta 2012, lo podría conseguir esta crisis de confianza y de fe tan profunda en la que todo lo que es oficial resulta sospechoso y se rechaza, y todo lo que está relacionado con la organización social no tiene instrumentos, ni herramientas para construir o solucionar los problemas que tenemos.

Ahora, mientras se restituye la confianza, el gran desafío es encontrar un mecanismo que permita incorporar a la sociedad de manera activa a todo lo que significa el cumplimiento de los planes de reconstrucción.

En ese contexto, si los estados y el poder del Estado siguen dándole la espalda a los rescatistas, a las organizaciones civiles y a la sociedad, sólo precipitarán su desaparición.

Si los rescatistas permanecen en una asamblea del desencuentro y son consumidos por la evolución de la frustración ante la incapacidad de poder hacer algo práctico, también estaremos desaprovechando una oportunidad histórica.

Por lo tanto, insisto, tenemos un problema operativo muy concreto que consiste en definir quién y de qué manera incluirá a la sociedad, a la que nos llenó de orgullo, a la que pertenecemos, a la que quiere pertenecer, a la administración diaria de nuestros problemas y a la garantía de que con sus ojos, su presencia y su actuación se empezarán a corregir todos los fenómenos que han llevado a esta situación de crisis general de desconfianza.

@antonio_navalon

Encuentra más notas sobre

Más de Opinión