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EL MUNDO ESTÁ LOCO

Crédito:
14 de Octubre 2015
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Carlos Miguélez Monroy

Cuando hay picores en la piel, vamos al dermatólogo, cuando hay una caries o encías inflamadas, a un odontólogo, cuando duele la espalda, al fisioterapeuta, cuando hay problemas de vista, a un oftalmólogo. Acudimos a otorrinos, traumatólogos y demás médicos que se especializan en una parte del cuerpo para tratar el desequilibrio en sus síntomas. La capacidad de identificarlos nos facilita saber a qué especialista recurrir para recuperarnos.

Sin embargo, hay quienes no tienen la capacidad de identificar lo que les ocurre porque está dañada su propia percepción del mundo y de sus propias sensaciones y dolores. Millones de personas en el mundo padecen depresiones, ataques de ansiedad, trastornos de la personalidad, afecciones neurológicas como la epilepsia, estrés post-traumático, enfermedades mentales graves como la esquizofrenia. Naciones Unidas hace un llamamiento para sensibilizar sobre lo que se puede hacer para garantizar que puedan vivir con dignidad las personas con algún problema de salud mental. Señalan las vejaciones que sufren a quienes encierran en manicomios y en centros “especializados”. Lejos de sentar unas condiciones para su recuperación, estos tratos terminan por hundir a quienes quizá se les pudo ofrecer un tratamiento en una fase temprana de su afección y así impedir su agravamiento.

Para eso se necesitan políticas y leyes enfocadas hacia los derechos de estas personas: derecho inherente a ser tratadas con dignidad y a recibir una atención médica adecuada y a no ser encerradas en condiciones contrarias a esos derechos. También se requieren recursos para formar y entrenar a profesionales de la salud para tratar a personas con dolencias mentales muy diversas. Desde Naciones Unidas piden respeto al consentimiento informado para recibir tratamiento, incorporación de las personas en la toma de decisiones y en la propia legislación y, sobre todo, campañas de sensibilización para romper prejuicios y tabúes que, en pleno siglo XXI, dejan a miles de personas en el ostracismo.

Periodista y editor en el Centro de Colaboraciones Solidarias/@cmiguelez

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