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Hipoteca imposible

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Por Antonio Navalón
13 de Diciembre 2016
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La realidad económica nacional tiene diferentes aspectos y se puede apreciar desde distintas perspectivas.

El presupuesto de ingresos y egresos se ha constituido desde la base económica del país que actualmente se encuentra afectada por la baja en los precios del petróleo, pero también por aquellos compromisos que inevitablemente hay que recoger para seguir manteniendo de manera funcional a nuestro sistema económico.

Entre esos compromisos se encuentran las pensiones, las cuales se han ido convirtiendo, poco a poco, en uno de los grandes problemas del presente y desde luego en una de las grandes hipotecas del futuro.

Y es que, en el presupuesto que entrará en vigor en 2017 hay varios capítulos que son reveladores y que implican una serie de problemas estructurales graves. Por ejemplo, en el ISSSTE de los 263 mil millones de pesos que se destinarán para dicho organismo, se le otorgarán 191 mil millones a la partida de pensiones y jubilaciones, lo que representa más de 50 por ciento del gasto total, dejando así poco margen para otros rubros y representando una fuerte presión para sus finanzas.

Las pensiones y jubilaciones del ISSSTE son sólo una parte de la enorme deuda acumulada que tenemos en nuestro servicio de protección, ya que si se presentara el cobro al mismo tiempo de todas las obligaciones, el país estaría en quiebra.

Pero no se trata de ser alarmista y tampoco de anunciar ruinas, sino de saber que la indefinición, la mala política social, la actitud permisiva frente al abuso, el desfalco y el robo organizado del capítulo social nos han dejado en una posición de debilidad extrema.

El caso del ISSSTE es muy importante per se, nos lleva a reflexionar y a cuestionar quiénes han permitido que todo eso suceda, porque ahora esa situación es sólo una parte del enorme problema que venimos cargando.

En este momento entre el petróleo, los pendientes sociales aplazados y los desniveles en la cuenta pública, el país no sólo tiene unos alarmantes niveles de deuda, sino que además tiene carcomidos los cimientos que nos dan la estabilidad necesaria para salir de donde estamos y tener un crecimiento económico que le ofrezca a cada joven que entra al mercado laboral una oportunidad de vivir.

Sin embargo, lo más estremecedor de todo esto radica en sacar la cuenta, no sólo de los que permitieron que las cosas llegaran hasta aquí, no sólo de los que las autorizaron mientras miraban hacia otro lado, sino de todos nosotros al desconocer si en algún momento tendremos la oportunidad de pedirle a los responsables de esta catástrofe financiera, económica y social, que paguen por lo que hicieron.

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