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Indicador social

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02 de Agosto 2017
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Por: Antonio Navalon

Siempre hay dos visiones de la realidad, una es la que podemos observar mediante las estadísticas que definen si un país está en paz o en guerra, si le va bien o mal, si crece o decrece, o si sencillamente ya está en crisis.

Y la otra es la de la percepción, la misma que se vive en países como el nuestro donde, por ejemplo, cuando queremos usar la Línea 12 del Metro, es muy fácil darse cuenta ante tanta ineficiencia de la cantidad de dinero que se robaron para su construcción y posterior reparación. Y es que, una obra tan necesaria desde el punto de vista social no puede ser tratada con tanta negligencia.

Con la seguridad pasa lo mismo, puede haber estadísticas que digan que los delitos han disminuido en 7.7 por ciento en la Ciudad de México, algo que aseguró la Secretaría de Seguridad Pública de la capital. Pero si a usted le tocan la ventana de su auto con el cañón de una pistola para exigirle que se baje o de lo contrario le vuelan la cabeza, por mucho que la estadística diga que todo va bien, para usted en realidad todo va muy mal.

Y eso que la economía mexicana figura como la número 16 de 189 países del mundo por el tamaño de su PIB. Y eso que México se posicionó este año dentro del ranking de los 25 países más atractivos para la Inversión Extranjera Directaalcanzando el lugar 17.

Algo está mal, porque a pesar de tanta generosidad que tuvo la naturaleza con nosotros, de tantos recursos y de tanta bondad humana que hay en nuestro pueblo, tenemos que lidiar con un pésimo resultado a la hora de administrar los bienes generales.

Ahora los políticos deben tener mucho cuidado, sobre todo porque ellos confunden lo que dicen los números o simplemente se les olvida que detrás de cada cifra hay caras y ojos que pertenecen a su pueblo.

En ese sentido, la situación es muy preocupante porque entre esas subidas y bajadas de los indicadores estamos la gente de carne y hueso, a los que nos asaltan, nos violentan y nos matan, situación que nos lleva a la conclusión de que todo eso es posible entre otras cosas porque no hay nadie que se tome en serio hasta el final el cumplimiento del compromiso social.

No podemos ser un país de estadísticas por muy terribles que sean, pero tampoco podemos permitirnos el lujo de que sólo el dolor, la desgracia y la frustración guíen nuestras ideas.

Aunque ese problema no es de usted ni mío, sino de nuestros gobernantes quienes deben de entender algo muy importante, o encuentran una forma de solucionar lo que nos oprime a todos, o ellos serán los primeros en ser arrollados por un tsunami social imparable que ya se está organizando.

@antonio_navalon

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