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MEMORIA HISTÓRICA DEL 2 DE OCTUBRE

Crédito:
02 de Octubre 2015
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STALINGRADO Rodrigo Rosales Escalona

Se ha manifestado que luego de la matanza del 2 de Octubre de 1968, nos “permitió ir construyendo una democracia, donde permite al conjunto social y al país mismo, mayores libertades”. El tiempo nos enseña que la tal pretendida enseñanza, obedece a intereses discursivos justificativos políticos, porque se reduce a un aspecto electorero, donde se convoca a la ciudadanía a “votar” para “legitimar” un proceso; sin embargo, los electos, en su inmensa mayoría, no corresponden a él bien nacional, al contrario, las evidencias de violaciones sistemáticas a los derechos ciudadanos, a el proceso de privatización de los bienes nacionales, al disfraz de que se está superando la pobreza, etcétera, rebasa por mucho tales argumentos, dentro del arte de la mentira política.

El 68, no ha recibido justicia ni castigado a los culpables de la masacre, al contrario, se reduce a un anecdotario judicial en el Olimpo. Permanece en la memoria colectiva, que se refuerza con amargura, conforme se dan nuevos actos de violencia y de terror. Hoy, sigue siendo una sociedad violentada, reprimida; donde las desapariciones forzadas, crímenes de Estado, privación de la libertad de líderes sociales, de ciudadanos que se manifiestan por tantos agravios. El sistema, ha estado procurando borrarnos o minimizar nuestra memoria histórica y colectiva, con el fin de alienarnos, sembrando posiciones de evasión de la realidad; sembrando expectativas falsas, para aspiraciones inalcanzables de vida digna. Obstaculizando que nos informemos objetivamente de cómo nos siguen reprimiendo en lo económico, salarial, laboral, educativa, de opinión y expresión. Para ello están las cárceles y panteones.

Todos tenemos imágenes y recuerdos abstractos que son difíciles de encuadrar en recuerdos reales o vividos; muchas veces entramos en un lugar y los objetos, la distribución del espacio, etc., nos produce la sensación de que ya hemos estado allí. Pero hay siempre una serie de imágenes abstractas (en el tiempo y en el espacio), que difícilmente corresponden con los recuerdos vividos. ¿Cuáles son, pues, los roles necesarios para conservar completos nuestros recuerdos y las condiciones en que ellos reposan y son evocados por nuestro espíritu? La marcha de los acontecimientos del 68, de una u otra forma, continúa bajo nuevos esquemas y acciones de represión, donde los aparatos ideológicos y represivos del Estado, pretende castrar la memoria y capacidad de protesta. La cuestión es que cada acto represivo, permite recobrar esa memoria histórica renovada, desgraciadamente, por el terror.

De una u otra manera, se nos presenta aquí una mezcla de lo que podríamos llamar memoria individual, memoria colectiva y memoria histórica. La memoria está, pues, íntimamente ligada al tiempo, pero concebido éste no como el medio homogéneo y uniforme donde se desarrollan todos los fenómenos humanos, sino que incluye los espacios de la experiencia. La memoria individual existe, pero ella se enraíza dentro de los marcos de la simultaneidad y la contingencia. La rememoración personal se sitúa en un cruce de relaciones de solidaridades múltiples en las que estamos conectados.

Nada se escapa a la trama sincrónica de la existencia social actual, y es de la combinación de estos diversos elementos que puede emerger lo que llamamos recuerdos, que uno traduce en lenguaje. Hoy, suman más de cien mil los muertos y miles de desaparecidos, donde 43 estudiantes pertenecen al colectivo vívido de la memoria y coraje. Desde el 68 a la fecha, el dolor y angustia por la represión, se mantiene sin repuestas justas como democrática.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx
Analista político y de prospectiva social

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