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País de cínicos

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22 de Agosto 2017
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Por: Vladimir Galeana

Dicen que los pueblos tienen los líderes que merecen. México es un pueblo noble que genera riqueza para unos cuantos, pobreza para muchos y miseria para más. Hasta ahora esa abundancia que tanto tiempo pregonamos, del cuerno en que pretendimos convertir a nuestro territorio, se ha quedado solamente en la imaginación colectiva porque nuestra disparidad y desigualdad sigue tan vigente como en los tiempos de La Colonia.

Esto quiere decir que de nada ha servido nuestra lucha por superar esos rezagos. Hicimos una independencia, consolidamos una nación, separamos el gobierno de la Iglesia Católica, realizamos asonadas constantes para quitar y poner gobernantes, y finalmente construimos un régimen surgido de una revolución, y a pesar de ser democrático poco tiene de efectivo porque el poder sigue estando concentrado en las clases altas, y el dinero también.

Nuestro mayor problema es que los mexicanos nos volvimos conformistas y nuestros gobernantes cínicos. Ellos nos dicen que las cosas marchan viento en popa, que seguimos progresando, que somos menos pobres y que seremos ricos, y nosotros asumimos que así será, pero hasta ahora no hemos realizado ningún intento para que finalmente rindan cuentas. Porque pareciera que hacen todo lo contrario a lo que señalan en sus predicas reivindicatorias.

Y efectivamente, esos que dicen gobernarnos se volvieron cínicos y ladrones. Saquean las arcas públicas, amañan contratos o convenios, inflan el precio de lo que se compra, disminuyen la calidad de lo que construyen, utilizan los programas de apoyo social como mercancía electoral, entregan dádivas económicas para mantener de rehenes electorales a los beneficiarios, y lo peor es que nosotros lo aceptamos de forma pasiva y hasta con un dejo de complicidad.

¿Hasta dónde tiene que llegar la mendicidad de nuestra clase dirigente para que esta sociedad reaccione? No lo sé, pero lo que me asusta es que cada día descubrimos mayores actos de cinismo y nosotros seguimos incrementando nuestra pasividad. Ahora resulta que los nueve partidos con registro nacional inflaron sus respectivos padrones de afiliados hasta en una cuarta parte. De los más de 19 millones de registrados ante la autoridad electoral, la cuarta parte presenta inconsistencias que anulan en automático los registros.

Si de algo podemos estar seguros los mexicanos es de que no pasará nada, y quienes mintieron o realizaron el fraude para recibir más dinero serán sancionados económicamente, pero no habrá pérdida de registro porque a la autoridad electoraltampoco le conviene acabar con el negocio. Si de algo podemos estar seguros es que tanto los partidos políticos como los funcionarios electorales seguirán disponiendo del dinero de los mexicanos.

Esa es la “Gallina de los huevos de oro”, como ocurre en todos los rincones de las estructuras gubernamentales de este país. Pero también esa es nuestra desgracia. Al tiempo

Vladimir.galeana@gmail.com

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