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PASE DE LISTA DE CAIDOS Y HERIDOS

Crédito:
29 de Septiembre 2015
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STALINGRADO Rodrigo Rosales Escalona

Este 26, corren 365 días de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas, agregándose 9 más que fueron masacrados, sin miramiento alguno y con crueldad, uno de ellos desollado del rostro, además de 24 heridos. Las calles de varias ciudades del país, se llenaron de voces, rostros y expresiones de coraje, de vergüenza y dignidad, así como también de llanto y angustia; porque a ese dolor profundo e infinito, también está el de cada padre y madre mexicana que no necesita vivir esta tragedia para identificarse con el pesar de los padres de los 43.

En el calvario ciudadano, cuánta razón en unas cuantas palabras escritas en una pancarta que portó Elena Poniatoswka: “Hoy el cielo llora; mañana la luna sangra. En la tierra 43 semillas crecen, serán el sol de la justicia”. Cierto, la lluvia cubrió los rostros; gotas de agua que se fusionaron a las lágrimas de los padres, familiares y de la gente. Si bien es cierto que como humano, me uno a la pena de los mexicanos que fueron asesinados y heridos por parte de aviones egipcios, donde el gobierno de la república exige aclarar los hechos hasta sus últimas consecuencias; los mismo exige el pueblo mexicano que cumpla y castigue a quienes son los autores intelectuales de esté caso de ignominia en contra del pueblo mexicano, porque no nada más son 43, sino incontables los desaparecidos. Ciudadanos que han sido sistemáticamente asesinados y desaparecidos, por exigir justicia; así como por acciones de represión.

Los apologistas los acusan de ser UN PELIGRO PARA MÉXICO, cuando manifiestan o expresan fundamentos que denuncian cada agravio cometido por el Estado o entes de capital económico. La nación es un campo santo, porque desde hace décadas, existen miles de fosas clandestinas, donde yacen ciudadanos en espera de salir del anonimato y se les haga justicia; recuperar su personalidad, ser testigos y pruebas de la barbarie más abyecta que padecen los pueblos. Son hermanos y hermanas e hijos, que están mudos por quienes los arrojaron y enterraron. Tal vez, los desintegraron en cualquier forma, sobre todo durante la mal conocida “guerra sucia” desde la década de los sesenta hasta entrado los ochenta, donde el Estado reprimió, asesinó y desapreció a valiosos mexicanos. Por ello, la indignación de una madre se manifiesta a través de Beatriz Aguilar, de 52 años, explicaba que estaba allí porque era madre y sentía el dolor de las familias de Ayotzinapa: “Están desapareciendo nuestras raíces, nuestros jóvenes, lo más valioso del país”. ¿Cuántos fueron los masacrados y desaparecidos el 2 de Octubre? ¿Cuántos más el 10 de Junio? No son cifras y fechas simples, porque a la fecha, la patria está de luto, de indignación.

Así sea uno solo, el dolor es el mismo. ¿Cómo explicar a quien se reduce a decir que es momento de resignarse y olvidar? Cuando uno es testigo del mar de injusticias que se cometen en contra del pueblo, porque si hacemos memoria, los autores intelectuales de las masacres de Acteal, El Charco, etcétera. Hoy, una vez más, si analizamos este proceso histórico, más bien podría ser un genocidio ante la suma de acontecimientos. La historia juzga los crímenes cometidos contra ciudadanos por parte de los dictadores, pero y ¿México?, donde la historia también está mancillada, violentada, tergiversada y alienada. La clase dominante necesita de una ideología que encubriera la realidad y, al mismo tiempo, justificara su explotación, o la deformación del pensamiento para encubrir y deformar su historia, su verdad, que no es la del pueblo. ¡México, creo en ti!

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx
/Analista político y de prospectiva social

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